08 febrero 2007

Roberto el robot traductor


Dead Kennedys - California über alles

07 febrero 2007

Oscura referencia cinéfila

Se acerca la barrera de los treinta años, la marca de mi mano ya está prácticamente negra y encima el robot cabezón este insiste en que no hay ningún Santuario ni nada que se le parezca. Y yo aquí, fugado de la ciudad y encima arrastrando a la pelma de la chica de la película. El futuro ya no es lo que era.

David Bowie - Life on Mars?

05 febrero 2007

Laureles

Veo el sol entre la niebla y pienso que es una fresa saliendo de entre la nata. En pocas horas, cuando el velo blanco que envuelve la ciudad desaparezca debajo de la alfombra urbana, volverá a ser una mandarina reluciente. Le sonrío a la chica de cara pálida y melena corta, y me da absolutamente igual que me ignore como si yo fuese parte del alumbrado público mientras siga llevando esos pendientes plateados que tintinean al ritmo de sus caderas. El tráfico comienza a desperezarse y a extender sus tentáculos por encima del asfalto, pero parece contraerse y pasar de puntillas cuando esas dos medias negras rozan entre sí.

Y pienso que únicamente escribo cuando lo hago para una mujer. El resto de ocasiones son, paradójicamente, meras masturbaciones.

Boris (con Michio Kurihara) - Rainbow

01 febrero 2007

Puertas en el cielo

Ni siquiera el adolescente que escucha a todo volumen los 40 Politonos en el autobús puede abstraerse al abismo azul que se abre sobre la ciudad y que precede al chaparrón de pájaros en caída libre que parecen precipitarse a la muerte para cambiar de idea justo a tiempo de trazar un arco cerrado sobre mi cabeza, como si fueran mensajeros inconscientes que me trajesen sus augurios. Buenos y malos, pero augurios.

Christina Rosenvinge - Tok tok

17 enero 2007

Trampas


Colours Run - Chaos song

15 enero 2007

Últimas decepciones

Que en el bar de toda la vida ahora sirvan los bocadillos de calamares en pan precongelado y sin salsa picante.
Que la zona de marcha de cuando éramos críos ahora parezca un erial desierto desde la una de la mañana.
Que la primera novela de Warren Ellis vaya a tardar aún tantos meses en ser publicada.
Que la versión 2.0 de Firefox parezca llevarse tan mal con mi ordenador.
Que un Madrid paralítico ganara a un Zaragoza pletórico por la mínima.
Que haya volado la T4 de Barajas.
Que tú no me mires.

The Mescalitas - Breathe deeper

10 enero 2007

Internet

Ninguno de vosotros existís.

Wilco - How to fight loneliness

09 enero 2007

El club de Robin

Largo volvió a mirar por la ventana del despacho. Una vez más pensó que Lovecraft había hablado de "ángulos imposibles" al mirar desde lo alto del Edificio Tornasol el discurrir de los coches sobre el estropeado asfalto. Desde la altura podía ver perfectamente la capa de smog que serpenteaba entre los edificios reflejando los rayos de sol que aún se atrevían a bajar hasta la ciudad. La última paloma del centro urbano había sido detenida por tráfico de estupefacientes y, según tenía entendido, había sido abatida minutos despues al negarse a pagarle la mordida al agente de policía. Sólo lagartos e insectos se atrevían a compartir con el ser humano la agrietada superficie de la vieja ciudad y ni siquiera ellos estaban a salvo de toser y lanzar esputos negros cada pocas horas. La voz grave de su ayudante retumbó a su espalda:
- Déjalo, Largo, no sirve de nada que esperes ahí de pie. Sientaté...
El escuálido investigador dejó resbalar la cuerda de la persiana veneciana lentamente, quizás intentando que las barras metálicas de esta le protegieran del mundo hostil tras el cristal. Metros más abajo, una anciana abatía su muleta contra la nuca de un sorprendido adolescente asiático mientras su marido observaba impasible cómo saltaba la sangre con cada golpe. Largo suspiro y dejó que su vaho empañara el cristal:
- Creo que jamás he conocido a una mujer que fuera completamente estable, García. Con los años he llegado a pensar que todas son... maniáticas-depresivas en potencia. O bipolares, que creo que es como las llaman ahora, ¿verdad?
Su ayduante estaba bastante lejos de conocer la actualidad del campo de la pisiquiatría, pero aún así asintió con fingida convicción. García se encendió uno de sus apestosos cigarrillos turcos y se sacudió inútilemente los trozos de torilla de patata que desde el desayuno se agarraban a su corbata con desesperación. El venenoso humo del cigarro hizo que el canario dejara de piar, su adicción a la nicotina momentáneamente satisfecha. Largo sacó del bolsillo de su camisa un chicle de nicotina y se lo introdujo en la boca, pensando como siempre en el cáncer de lengua que le tenía que estar rondando.
- Borra eso...
García le miró con ojillos absortos y agazapados tras sus mofletes colorados. Fruncio el ceño y murmuró:
- ¿Que borre el qué?
- Lo de que nunca conocí a una mujer estable. Miento: conocí a una.
El corpulento ayudante cambió de postura con el considerable esfuerzo que le producía mover su masa corporal de un lado a otro de la banqueta.
- ¿La conozco yo?
Largo guardó silencio durante dos segundos y lentamente, como un autómata que volviera a la vida al serle dada cuerda, movió la cabeza negativamente:
- No, fue antes de que te unieras a la firma.
García entrecerró los ojos impaciente y, al comprobar que su jefe se había perdido de nuevo en el mundo tras el cristal de su ventana, preguntó:
- Bien, ¿y qué pasó?
El investigador giró su cabeza lentamente:
- Calibre 38, dos disparos. Uno le perforó la femoral, el otro se enterró a escasos centímetros de su bazo.
García carraspeó, visiblemente molesto, y Largo repuso mientras volvía mirar a la calle buscando con la mirada el coche que nunca aparecería:
- Por eso ya no llevo pistola.

Bush - Little things

05 enero 2007

Año 7

Seguimos buscando la receta de Dios. Mis últimas investigaciones sugieren que tiene algo más de canela y algo menos de estramonio de lo que pensábamos.

The Victorian English Gentlemens Club - Impossible sightings over Shelton

02 enero 2007

El chambón

Está ahí, moviéndose por el cotillón, haciendo la ruta barra-amigos-barra de manera constante. Lleva el pelo de punta, engominado, igual que los adolescentes pastilleros a los que tanto envidia desde la altura de sus treinta años de aburrimiento. Una perilla rubia mal afeitada delimita sus labios apretados, con los que deleita a cualquiera que se interponga entre él y su cubata. Su camisa blanca a lo Manu Tenorio sigue impoluta y virginal, y mueve el culo dentro de sus pantalones de pinzas cada vez que Melendi o Paulina Rubio sueltan otro insulto rimado por los altavoces. "¿Me dejas pasar?", te dice con voz de Clark Gable mientras eleva su Malibú con piña por encima de tu cabeza. Es el chambón del cotillón, y si le sostienes la mirada mucho tiempo acabará robándote el alma.

Surfjan Stevens - Chicago