Hace un rato estaba leyendo sobre el próximo volumen de la Liga de Hombres Extraordinarios de Alan Moore que pronto se va a comenzar a publicar. Aunque quizás sepais de ella únicamente a través de la horrorosa versión fílmica que Hollywood nos dejó caer y que entre otras cosas alienó a Moore para siempre del mundo del celuloide y mató al steampunk como posible género cinematográfico, el concepto tras la LXG es el mismo: inicialmente comenzó simplemente como "superheroes del siglo XIX" pero pronto evolucionó a un mundo en el que nuestra ficción era completamente real y en el que el Capitán Nemo convivía con Mina Harker y ambos luchaban contra los marcianos de H. G. Wells y se enfrentaban a las conjuras del maligno Fu Manchu. Un concepto apasionante, ya que de manera no tan inconsciente como pudiese parecer destila el zeitgeist británico y lo convierte en una aventura: el mundo fantástico tanto de Alan Moore como de Philip José Farmer (novelista poco conocido en nuestro país que publicó novelas y cuentos en los que Tarzán, Doc Savage y Sherlock Holmes respiraban el mismo aire) resume de manera perfecta el sentir popular de las culturas que los engendraron. ¿Qué son los marcianos sobre sus trípodes mecanizados sino la callada vergüenza por los excesos del colonialismo británico?
Y entonces me llega la pregunta inevitable: ¿cómo sería el Ficciomundo español? Y divagando sobre ello me encuentro un mundo de ficción desolador que se da demasiada importancia a sí mismo, donde la imaginación desbaratada de nuestros vecinos brilla por su ausencia. Un mundo más de pesadilla que de sueño, donde la ficción no es sino la realidad deformada por el prisma del autor y proyectada sobre una pantalla apolillada. ¿Qué sería el héroe de nuestro Ficciomundo español? ¿Un agente secreto al servicio del misterioso superintendente Vicente? ¿Quizás viviría en una ficticia metrópolis sita en la Ínsula Barataria? ¿Quizás contaría con Crispín del Capitán Trueno como antepasado, o quizás Roberto Alcázar hubiese torturado a su padre en una comisaría fascista? Su mundo de aventuras sería un mundo de aldeas negras viviendo una eterna posguerra espiritual, donde nuestro héroe buscaría la Cruz del Diablo o investigaría la leyenda de la Sombra Blanca de Casarás llegando finalmente hasta la misteriosa aldea de Castroforte del Baralla y enfrentándose al Hombre Lobo de Paul Naschy. Material fantástico no falta, no, pero no es un mundo que podamos sentir como mundo propio excepto esforzándonos en hacerlo nuestro. En realidad pienso que las aventuras de nuestro héroe serían interesantes únicamente en contraposición con las del mundo exterior. Sus extravagantes aventuras contra nuestro sórdido realismo y nuestra banal vida cotidiana.
Y la verdad es que es un Ficciomundo triste, sombrío, desolador, que no sé si realmente representa el espíritu de España. ¿Somos así de grises o simplemente nunca nos han dejado desplegar las alas y soñar? Quizás ya se nos haya olvidado. El caso es que me resulta depresivo mirar a ese mundo, tanto que ni siquiera tengo ganas de escribir el cuento corto que había pensado escribir y me conformo con esta entrada de blog.
La Bien Querida - Monte de Piedad
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16 abril 2009
01 agosto 2008
Estos tiempos
Leo en la prensa... mentira, porque lo leo en Internet, pero no suena tan bien. Decía: leo en la prensa que el Congreso estadounidense va a prohibir los teléfonos en los aviones comerciales no por seguridad o porque interfieran con los aparatos de los aviones, sino meramente por la molestia que supone que otros viajeros tengan que escuchar las discusiones familiares o alaridos eufóricos de sus compañeros de asiento. Vamos, que están legislando las normas de cortesía.
Tambien leo en Internet que Google, al ser demandados por una familia que no quería que imágenes de su casa y su piscina salieran en Google Street View, ha argumentado que "la privacidad total ya no existe". De hecho, Google Street View ha captado imágenes tan interesantes como allanamientos de morada o gente practicando sexo y ya tengo unos cuantos amigos que han sido capaces de encontrar su coche.
Recuerdo el tópico y pienso que ahora, con lo difícil que es estar solo ya sea porque nos enteremos de la vida privada del vecino o porque Google nos meta una cámara en el baño, estamos más solos que nunca. Tan solos que en lugar de discutir esto con mis amigos lo cuelgo en un blog y a nadie le parece extraño.
The Smashing Pumpkins - Today
Tambien leo en Internet que Google, al ser demandados por una familia que no quería que imágenes de su casa y su piscina salieran en Google Street View, ha argumentado que "la privacidad total ya no existe". De hecho, Google Street View ha captado imágenes tan interesantes como allanamientos de morada o gente practicando sexo y ya tengo unos cuantos amigos que han sido capaces de encontrar su coche.
Recuerdo el tópico y pienso que ahora, con lo difícil que es estar solo ya sea porque nos enteremos de la vida privada del vecino o porque Google nos meta una cámara en el baño, estamos más solos que nunca. Tan solos que en lugar de discutir esto con mis amigos lo cuelgo en un blog y a nadie le parece extraño.
The Smashing Pumpkins - Today
05 noviembre 2007
Otra carta
Querido Santiago:
Hay que ver qué jodida está la cosa. Ahí estás tú: sentado en el salón-cocina de tu casa de cincuenta metros cuadrados, acariciando con celo el abono del metro con una mano y el tupperware de tu madre con la otra, pensando en cual de tus dos pantalones te vas a poner mañana y a la vez evaluando si te vale la pena arriesgarte a pillar el SIDA visto el precio de los preservativos. Rechinando los dientes cada vez que la palabra Euribor sale en tu televisor, mirando al teléfono móvil con desgana preguntándote si la chica que te gusta se va a dignar a llamarte y preguntándote por qué sigues aguantando al imbécil de tu encargado en lugar de vivir la vida arriesgada y aventurera que siempre quisiste.
Pero va tu gurú y te dice que no, que el auténtico problema es lo cabrones que son tus colegas Aketxa y Jordi. Que es que ya no es sólo que no tengan claros en su corazón los conceptos básicos sobre la división territorial, cultural y hasta biológica del país en el que habitan, no: que es que los muy mariconazos pretenden hasta casarse y adoptar niños a los que evidentemente educarán en el islamismo radical.
Que son unos hijos de puta, Santiago. Unos hijos de puta.
Que menos hostias, desgraciado, y más España.
M.I.A. - Bird flu
Hay que ver qué jodida está la cosa. Ahí estás tú: sentado en el salón-cocina de tu casa de cincuenta metros cuadrados, acariciando con celo el abono del metro con una mano y el tupperware de tu madre con la otra, pensando en cual de tus dos pantalones te vas a poner mañana y a la vez evaluando si te vale la pena arriesgarte a pillar el SIDA visto el precio de los preservativos. Rechinando los dientes cada vez que la palabra Euribor sale en tu televisor, mirando al teléfono móvil con desgana preguntándote si la chica que te gusta se va a dignar a llamarte y preguntándote por qué sigues aguantando al imbécil de tu encargado en lugar de vivir la vida arriesgada y aventurera que siempre quisiste.
Pero va tu gurú y te dice que no, que el auténtico problema es lo cabrones que son tus colegas Aketxa y Jordi. Que es que ya no es sólo que no tengan claros en su corazón los conceptos básicos sobre la división territorial, cultural y hasta biológica del país en el que habitan, no: que es que los muy mariconazos pretenden hasta casarse y adoptar niños a los que evidentemente educarán en el islamismo radical.
Que son unos hijos de puta, Santiago. Unos hijos de puta.
Que menos hostias, desgraciado, y más España.
M.I.A. - Bird flu
30 agosto 2006
Símbolos, piedras e historia
Hace dos noches una pandilla de energúmenos (lo bastante bien organizados como para tener una grúa y un camión y para llevar a cabo una acción simultánea en Teruel, todo sea dicho) intentaron llevarse el busto de Pablo Iglesias de mi barrio. Un busto que preside las casas que en tiempos construyó la Cooperativa Pablo Iglesias, formada por UGT hace unos veinte años. Digo intentaron porque se les resbaló, se les cayó al suelo y los energúmenos tuvieron que salir picando rueda.
Supongo que todo esto viene como represalia por las famosas estatuas ecuestres del dictador y, más concretamente, por el busto de Franco que presidía la Academia Militar de Zaragoza. Mi reacción al enterarme de que los fachas habían intentado cargarse al Pablito ha sido, obviamente, de cabreo. ¿Quién cojones son los fachas para venir a un barrio obrero a quitar nada? Su intento de acción terrorista (aunque el hecho de salir corriendo conduciendo una grúa les haga dar un poco menos de terror) ha reavivado el asunto de las estatuas de Paquito, al menos por las plazas y bancos del barrio. ¿Hay qué quitarlas? ¿Hay que dejarlas? ¿Hay que sustituírlas por estatuas de Pau Gasol y/o Fernando Alonso?
Esta mañana, mirando cómo volvían a poner el restaurado busto en su sitio, me he decidido a que cuando sea presidente vitalicio dejaré las estatuas ecuestres de Franco en sus sitio. Ya no sólo porque no tengamos derecho a cargarnos trozos de historia únicamente porque sea una historia funesta, que igual (y perdonadme la hipérbole) podríamos volar las pirámides de Egipto porque los faraones fueran bastante poco democráticos y aparentemente no aseguraran a sus esclavos. Principalmente porque realmente es historia, porque si yo no le hubiera preguntado a mi madre cuando contaba con cinco o seis añitos que qué significaban ese yugo y esas flechas que había encima del portal de la casa de Amaia seguramente habría tardado mucho tiempo en enterarme de que llevábamos escasamente ocho años de democracia o de que Franco no era simplemente el protagonista de esa canción que comentaba que tenía el culo aparentemente blanco.
De lo que sí estoy a favor es de que multen a los fachillas de la grúa, aunque sea sólo por gilipollas. Porque cuando yo sea presidente vitalicio eso sí que será delito.
Rage Against The Machine - Take the power back
Supongo que todo esto viene como represalia por las famosas estatuas ecuestres del dictador y, más concretamente, por el busto de Franco que presidía la Academia Militar de Zaragoza. Mi reacción al enterarme de que los fachas habían intentado cargarse al Pablito ha sido, obviamente, de cabreo. ¿Quién cojones son los fachas para venir a un barrio obrero a quitar nada? Su intento de acción terrorista (aunque el hecho de salir corriendo conduciendo una grúa les haga dar un poco menos de terror) ha reavivado el asunto de las estatuas de Paquito, al menos por las plazas y bancos del barrio. ¿Hay qué quitarlas? ¿Hay que dejarlas? ¿Hay que sustituírlas por estatuas de Pau Gasol y/o Fernando Alonso?
Esta mañana, mirando cómo volvían a poner el restaurado busto en su sitio, me he decidido a que cuando sea presidente vitalicio dejaré las estatuas ecuestres de Franco en sus sitio. Ya no sólo porque no tengamos derecho a cargarnos trozos de historia únicamente porque sea una historia funesta, que igual (y perdonadme la hipérbole) podríamos volar las pirámides de Egipto porque los faraones fueran bastante poco democráticos y aparentemente no aseguraran a sus esclavos. Principalmente porque realmente es historia, porque si yo no le hubiera preguntado a mi madre cuando contaba con cinco o seis añitos que qué significaban ese yugo y esas flechas que había encima del portal de la casa de Amaia seguramente habría tardado mucho tiempo en enterarme de que llevábamos escasamente ocho años de democracia o de que Franco no era simplemente el protagonista de esa canción que comentaba que tenía el culo aparentemente blanco.
De lo que sí estoy a favor es de que multen a los fachillas de la grúa, aunque sea sólo por gilipollas. Porque cuando yo sea presidente vitalicio eso sí que será delito.
Rage Against The Machine - Take the power back
14 julio 2006
25, 50, 75, 100
Los estos conmemoran a lo grande el noveno (9) aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco. Reportajes, manifestaciones, entrevistas, columnas de opinión.
Los aquellos conmemoran a lo grande el setenta (70) aniversario de la Guerra Civil española. Monográficos, investigaciones, reconstrucciones, artículos de fondo.
Y a mí me pita el oído como si tuviera un enjambre adosado al tímpano. Porque ya no es sólo que esta vez vea sus hilos, es que ya ni se molestan en disimularlos. Y me da miedo.
OK Go - A million ways
Los aquellos conmemoran a lo grande el setenta (70) aniversario de la Guerra Civil española. Monográficos, investigaciones, reconstrucciones, artículos de fondo.
Y a mí me pita el oído como si tuviera un enjambre adosado al tímpano. Porque ya no es sólo que esta vez vea sus hilos, es que ya ni se molestan en disimularlos. Y me da miedo.
OK Go - A million ways
28 junio 2006
Masculino singular (I)
Macaco - Sideral
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