09 octubre 2008
Nadando entre ánimas
"Besamos a fantasmas, bailamos con fantasmas, buscamos inconscientemente agarrar la mano de fantasmas, le sonreímos a fantasmas, intentamos reconocer los suspiros de fantasmas entre los de otros fantasmas, mordemos el cuello de fantasmas, lloramos en el hombro de fantasmas, lamemos el sudor de fantasmas, acariciamos el pubis de fantasmas, le abrimos nuestro corazón a fantasmas.
"Nadamos entre espectros, día tras día, noche tras noche, durante la única vida que se nos ha dado.
Entrada publicada el 12 de septiembre de 2005 en mi blog anterior.
The Arcade Fire - Black waves/bad vibrations
15 septiembre 2008
Campeon de la tortilla
El éxito diario de la tortilla de huevo, simple, sencilla, gabacha, pero con el toque secreto (al menos hasta hoy) del queso parmesano y de las hierbas provenzales en su justa medida. Parma y la Provenza, ahí es nada, viajar sin salir de la mesa de camping que tiene en la cocina. Francia e Italia aunadas en unas Naciones Unidas del paladar fino y del gusto educado.
No desvieis la atención. Meros segundos transforman a la tortilla de Paco. Si en maravilla de la mesa o en desastre y vergüenza para el joven chef de Champion y Hacendado... eso sólo la fortuna y la destreza del artista lo decidirán, y un Dios si es que hay uno en el cielo y si tiene tiempo libre para espiar fogones. Y la coordinación oculo-manual, atención, que no es tarea fácil decidir el ángulo correcto en el que doblar la tortilla en dos ni la manera en que la rasera recogera el dorado manjar y lo depositará sobre el plato de loza comprado en el supermercado chino. En cuanto al emplatado: patatas fritas congeladas (por eso de la guarnición clásica), hojita de perejil (por ese borrachín de la tele) y chorrito de salsa de soja a un lado (por eso de la desestructuración y la nouvelle cuisine).
A Paco le dijeron una vez que los cocineros ligaban mucho. En ello está.
Sunny Day Real Estate - Friday
25 agosto 2008
Sociedad o sucesos
Tú acababas de terminar de leerte Rayuela con todos sus capítulos y en el orden adecuado y me decías mientras tamborileabas con tus dedos sobre mi pecho que querías ser mi Maga. Yo quería preguntarte si te referías a ser una irritante analfabeta que acababa matando a su propio hijo pero terminaba callándome porque yo tampoco es que diera mucho el papel de estoico y atractivo emigrante, así que me limitaba a abrazarte y canturrearte al oído que tu nombre me sabía a yerba, por mucho que mi voz siempre hubiera sido más Johnny Rotten que Joan Manuel.
Acabábamos de subir de la calle, del Mercado de San Bruno, y tú te habías enamorado de uno de esos libros de viejo y habías subido a casa contentísima con tu teneduría de libros de los años cuarenta. Yo le había dado setenta céntimos al violinista callejero y me había limitado a pasear sobre el asfalto caliente con gesto distraído mientras tú ibas y venías.
No teníamos nada pero tampoco teníamos nada que hacer y la vida era en el fondo igual que la cama: una inmensa superficie cuyos límites apenas podíamos tocar si estirábamos los brazos y las piernas y sobre la que nos limitábamos a estar estirados. Más allá de las cortinas danzantes, a escasos grados bajo el horizonte, a veces el mundo acababa y las estrellas se extinguían pero a nosotros eso no nos incumbía. Nosotros nos limitábamos a extinguirnos mútuamente.
Hoy he visto tu foto en el diario mientras ojeaba las páginas finales y lo he cerrado rápidamente. Afortunadamente no he llegado a ver cuál era la sección.
Aphex Twin - Girl/boy song
21 junio 2008
Andrea
Andrea era la magia encarnada y mientras estuviese viva jamás lo sabría.
Ani DiFranco - Virtue
04 marzo 2008
Un viejo amigo
"Qué extraño es volver a sentir dolor y furia despues de tanto tiempo", se decía a sí mismo. "Qué extraño es verles como partes inevitables de un proceso y no como lastres". Hoy estaba furibundo, ayer había estado eufórico y esa misma mañana se había sentido inútil y herido. Se preguntó quién saldría esta vez del crisol de la forja antes de comprender que era una pregunta ridícula.
Pues un Bernardo siempre será un Bernardo.
Nirvana - Come as you are
19 diciembre 2007
P.O.V.
El día que abandoné el mundo de la vigilia para adentrarme en el de los sueños había empezado a las siete de la mañana y había terminado a la vez que la eternidad. Fue un día como aquellas discusiones que teníamos Pablito y yo en el instituto, las que comenzaban con "¿cuán largo es el infinito?" y acababan con "¿has visto cómo le han crecido las tetas a Julia?": banal pero tremendamente importante para el devenir de mi vida.
El día que me volví horizontal desayuné arroz inflado y zumo de naranja en la cocina de mi apartamento, comí unos huevos rotos con jamón en la terraza del Candolías, y no llegué a cenar. No hablé con nadie por teléfono ni envíe ningún correo electrónico a ninguna de mis amistades; para ellos supongo que ese día ni siquiera existió, que fue simplemente un absurdo paréntesis durante el cual me convertí en un vegetal. Fue un día no especialmente cansado en el trabajo y al mediodía no ví nada interesante en la televisión; ni siquiera las noticias del corazón trajeron nada especial ni que destacase. El Zaragoza había vuelto a empatar durante la jornada anterior, el presidente del Gobierno seguía negando estar acostándose con el líder del nacionalismo vasco y el líder de la oposición seguía negando estar intentando invocar a las huestes del infierno para acabar con todo aquello que es bello. Un día normal, un día anodino, un día que duró dieciocho horas más infinito.
El día que descubrí quién había matado a mi padre fue un día como cualquier otro, de no ser porque para mí aún no ha acabado.
Deluxe - Que no
27 noviembre 2007
Así son los Nativos
Los Nativos son seres decididamente No Absurdos. Su Complejidad alcanza niveles tales que sorprende que puedan seguir Existiendo. Déjenme contarles lo ocurrido a Oba hace 246 Años Locales.
Oba intentó explicarles Conocimiento Básico a dos Nativos. Conoceis a Oba, sabeis que Él es capaz de Cualquier Cosa cuando se Aburre y que por ello estuve en contra de su incorporación a la Misión Arquetipo. Por ello se Cubrió de Sombras y Proyectó la Egoimagen de un Nativo al que llamó Hubbert Spandau. Intentó explicar a los Nativos lo que todo Posibilinauta conoce: la Reducción Definitiva Al Absurdo. Pero los Dos Nativos se rieron de Oba. No entendían que ante cualquier Pregunta posible sólo hay dos Respuestas posibles: azul y rojo. Le llamaron Absurdo y, aunque Oba creyó en un primer instante que le habían Entendido, poco tardó en comprender que se estaban Mofando de él. Oba entristeció y Lloró. ¡Recuerden lo que ocurrió la Última Vez que Oba lloró! Dió tres Zancadas Espaciotemporales y de Él cayeron Tres Lágrimas. A la Primera la llamaron Agente Naranja, a la Segunda la llamaron Síndrome de Alzheimer, y a la Tercera la llamaron Contrato de Fin de Obra.
"Los Nativos son tan Complejos que me sorprende que puedan seguir Existiendo", me taquipintó siglos despues.
"Azul", repuse yo.
She - Nebula
26 noviembre 2007
Informe de misión, traducción literal
Esperando futuras instrucciones, su Humilde Servidor.
Brian Eno - An ending (ascent)
19 noviembre 2007
Zaragoza, Illinois
Tú creo que venías de La Naranja Mecánica porque habías salido antes con tus compañeros de trabajo y todos tiraban por el rollo bakalao. Y tú, claro, te apuntabas a un bombardeo. Habías quedado entre tanto con los reyes del cuarto y mitad y por lo tanto ya asumía que vendrías enchufado. Te habrías encerrado en el baño con el Víctor y el Montes y, pim pam, te habrías "ensanchado las neuronas", como me dijiste aquella vez que te tuve que sacar a rastras del Jarras antes de que aquellos dos punkos nos partieran la boca.
Lo que más me jodía era que los reyes del cuarto eran buena gente. Amables, abiertos, cordiales, tranquilos, siempre dispuestos a echar una mano y siempre con un chiste o una palabra amable en la boca. Que no eran los farloperos oscuros y malignos que salían en las series de Globomedia, vamos. Que te estaban convirtiendo en un gilipollas pero que no podía odiarles porque eran buenos tíos y porque de entre ellos el peor de todos eras precisamente tú. Me habías caído muy mal cuando te habías metido en la montaña rusa sentimental de María pero, hostias: me estabas cayendo peor despues.
Te esperaba al lado de La Bola de Oro, junto a las murallas. Llegaste como esperaba que llegaras, con las pupilas dilatadas y la nariz irritada, vestido como un gilipollas que aún estuviera acostumbrándose a llevar camisa, con las manos en los bolsillos y mirando de lado a lado con esa frívola sonrisa que tan poco natural te salía. Te miré ya sin desden ni preocupación, sólo con frialdad. Tras escuchar tu torrente de palabras asintiendo e intentando apartarte de la puerta del Mundo comenzamos a caminar hasta que llegamos a la calle Temple. Estaba bastante vacía porque la temperatura no acompañaba a hacer corrillos en las puertas y apenas tuvimos que abrirnos paso.
No sé cómo ni cuándo te encaraste con el moro, que ver a uno por aquel entonces aún era una novedad y no parte del paisaje como es hoy en día. Yo le estaba pidiendo fuego a un ex-compañero de Maristas y charlando un poco sobre amigos comunes y de repente, cuando me giré a buscarte con la mirada, estabas tirado en el suelo con dos desconocidos ayudándote a levantarte. Tu agresor se había largado por donde había venido y no sé por qué razón se limitó a darte un puñetazo en los dientes. Te tocabas la boca con sorpresa y te mirabas los dedos ensangrentados como quien ve sangre por primera vez. Y mientras yo me abría paso entre los curiosos, con los puños cerrados e intentando ver quién te había puesto la mano encima, tú asentías y te reías. Te descojonabas, vamos. Mientras te acompañaba al parking, porque se me había cortado el rollo por completo y sólo quería vovler al barrio, decías que la hostia que habías esquivado en el Jarras te había encontrado y te seguías deshuevando. Días despues me dijiste que el guantazo del moro no había sido ninguna revelación pero que quizás sí que había servido para sacudirte lo bastante como para despertarte.
Y ahora me pregunto con qué debería golpearte para que volvieras a hacerlo.
Death From Above 1979 - Little girl
04 noviembre 2007
Más sobre María
María en realidad se llama María Verónica pero toda la vida ha intentado esquivar las referencias taurinas. Con los cuernos ha tenido menos suerte.
Cuando está en un momento realmente bajo María se siente como el muñeco manco del futbolín: todo el mundo ve que está tullida pero, como sigue siendo útil, a nadie le importa.
Neutral Milk Hotel - Holland, 1945
11 septiembre 2007
Four by four
So she walked away.
And slowly -but surely- faded into nothingness.
Snow Patrol - Gleaming auction
05 septiembre 2007
El bofetón de José Luis
José Luis se detiene y me ladra, algo confundido. A nuestro alrededor la noche cae sobre la ciudad mientras los aspersores sisean.
- Acabo de darme cuenta, perrillo.
Guau, me dice él, y creo entrever en su ladrido tanto sorpresa como frustración.
- Entiéndeme. Contigo nunca puedo ser yo. En el momento en que bajo la guardia y me relajo, siempre hay un silencio. Siempre te acabo haciendo daño o acabas dándome la espalda. Y no puedo vivir cada minuto de mi vida midiendo mis pasos y mis palabras. No es sano, José Luis, nada sano.
Me agacho lentamente y acaricio la cabeza del juguetón cachorro, que intenta inútilmente mordisquarme la manga de la chaqueta.
- Pero no te sientas mal, ¿eh? Hay personas a las que he querido profundamente, por las que habría dado la vida, y con las que finalmente tuve que comprender que jamás llegaría a haber una auténtica amistad. Por una sencilla razón: porque me quieren pero no les gusta cómo soy...
Sostengo la respiración. Dudo un segundo. En el bufido del perrillo he creído escuchar la palabra "idiota". Y ahora, al mirarlo fijamente, en su lenguaje corporal puedo leer perfectamente:
- Idiota. Idiota. Idiota.
Este es el rabo balanceándose juguetón de lado a lado.
- No digas eso. No digas eso.
Estos son sus ojillos negros parpadeando confusos.
- Te quiero. Te quiero. Te quiero.
Ese es su rítmico jadear.
No es capaz de decirme:
- Si sigues fabulando tus fabulas se acabaran convirtiendo en realidad, y la realidad es muy distinta de cualquier fábula. Vive el hoy, lucha por el mañana.
Pero queda entredicho y no se lo tengo en cuenta. No deja de ser únicamente un perro, no Tolstoi.
Y así, tras recibir su bofetón y sacudirme la estupidez de encima, tomo la decisión que tantos meses llevaba dejando pasar:
- José Luis, ¿quieres venirte a mi casa?
Surfjan Stevens - Chicago
29 agosto 2007
Mis post-it
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"La ciencia ficción siempre ha jugueteado con la idea de transplantar la mente humana a un cuerpo diferente, y siempre de manera ridícula. Olvidan que no somos únicamente cerebro. Tío: si transpasaran mi mente al cuerpo de una quinceañera y tuviera que enfrentarme a esa sobredosis de hormonas desconocidas... no quiero ni imaginarme lo que podría pasar"
"Mentiroso. Claro que quieres imaginártelo"
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María Claret es delgada, delgada como un susurro, y como un susurro es su voz. María Claret tiene la mitad del nombre de una calle y sus labios siempre están secos. María Claret viste de gris e impide que el cabello castaño caiga sobre su cara. María Claret gruñe cuando hace el amor y carraspea a la mañana siguiente. María Claret escucha la radio por la noche y duerme durante el día. María Claret espera, no sabe a qué, pero espera.
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"¿Quién escucha a los que hablan al vacío?", dijo él.
"YO", respondió el vacío.
Siempre hay alguien al otro lado.
The Raconteurs - Steady, as she goes
23 agosto 2007
Cinco centímetros cuadrados
Y allí, junto a esos cinco centímetros cuadrados de hierba, pienso en mí y en mi propio zoom.
Mika - Grace Kelly
22 agosto 2007
Muscaria
Me gusta mucho esta calle: creo que por dos veces he soñado con ella. Es una calle adoquinada, de casco viejo de ciudad vieja, con farolas de forja y casas de colores pastel. Tiene un bar reposando en la esquina, un puesto de castañas, un cilindro de esos donde en navidades anuncian productos de perfumería, una fuente con forma de boca de leon, cinco palomas, tres macetas, dos perritos con cara de felicidad y una anciana con rostro de perder hojas de calendario y no importarle. Es una calle de gama alta. Pregunto al guardia urbano si ha visto a mi sirena y me mira con un color extraño, como de indiferencia; le pregunto si sabe de qué color es la indiferencia y me responde con un trino que suena a entre martes y miércoles. Ignoro al probo agente del orden y me deslizo hasta la puerta del bar por ver si mi sirena ha avituallado allí, y me encuentro enseguida delante de un círculo de cristal al que pronto identifico como "taza de café vista desde arriba". No sé cómo me la han servido ni de dónde han salido esos dos círculos que la camarera recoge y a los que tardo en identificar como "moneda de curso legal". Pienso en preguntarle a ella si ha visto a mi sirena, en explicarle cómo la combinación entre las escamas de su cola y las plumas de sus alas la hacen especialmente preciada, pero pienso que será mejor preguntarle algo útil, así que le pregunto si sabe si crecen manzanas cerca de aquí. Parte de mi mente ha formulado un plan para cazar sirenas usando manzanas y otra parte está pensando en sidra (esa es la parte disipada de mi cabeza) pero ella me mira con cara de digestión, concretamente del segundo cuarto de hora de la digestión de una cena pesada, sin alcohol. Creo que es porque he decidido llamarle la atención poniéndome a llorar. Pronto me he sentido estúpido y lo he dejado, aunque la mandíbula me ha comenzado a doler por el esfuerzo de convertir boca y ojos en líneas horizontales. He salido del bar olvidándome del café y agradeciendo telepáticamente las atenciones de la camarera y al abrir la puerta he oído el característico campanilleo que hacen las sirenas aladas cuando alzan el vuelo. Así que he salido corriendo, he saltado entre el segundo perrito con cara feliz y la cuarta farola de forja, y he reanudado mi búsqueda. ¿Dónde estarás, mi sirena alada?
Porcupine Tree - Lazarus
21 agosto 2007
Noches naranjas
Yo te respondo que muchas cosas.
Sentir tu cuerpo conocido enredado con el mío, nuestras temperaturas igualándose suavemente y nuestras respiraciones acompasándose. Saber cuándo vas a clavar sus dientes en mi cuello y qué figura va a dibujar la punta de tu lengua por mi cara. Saber qué vas a gemir cuando mi mano se meta bajo tu falda y mis delgados dedos comiencen a preguntar direcciones. Verte probar vestidos delante de mí, preguntándome cuál me gusta más sólo para lograr que te diga que me gustas más sin ninguno. Escucharte jugar conmigo y ver tu mirada traviesa clavada en mí y tu boca de niña guardar silencio mientras te abres como una flor. Desabrocharte el sujetador, deshojarte como a una margarita, pétalo a pétalo. Sentirme crecer, sentirme vivir, sentir tu momento de triunfo y sentirlo mío tambien. Jugar con tus pechos, con tus perfectos pechos, sin ninguna prisa, sabiendo cuál es tu punto débil y aprovechándome de ello sin compasión. Morder tus labios, sentir cómo tu lengua comienza guiando a la mía al interior de tu cueva y acaba finalmente rindiéndose tras largos minutos de combate. Ver tu cabello rizado envolviéndome como si fuese una selva y no querer encontrar la salida. Escuchar tu voz susurrándome ritos prohibidos mientras tus manos juguetean con mi barba y dejarme llevar por tus conjuros de encantadora. Buscarte, encontrarte, hablar contigo, pedirte que esta noche me dejes volverme un pedacito de tí. Sentirte temblar, ver tu pálida cara que siempre delata un cierto miedo, escucharte susurrar que no tenga prisa. Ver tus ojos, en todo momento tus ojos, hasta cuando hundo mi boca en tu nuca, hasta cuando echas el cuello hacia atrás e intentas acercar mi cara hasta tu pubis, hasta cuando duermes con tu cara enterrada en mi pecho... tus ojos.
Despertar con su piel de serpiente entre los dedos y con un cubito de hielo en la boca del estómago, y mirarte a tí, a la desconocida que me abraza, con sorpresa.
Buscar de nuevo su cuerpo conocido en los cuerpos de otras personas.
Eso es una noche naranja
Maga - Piedraluna
20 agosto 2007
Tekeli-li
Un nombre es algo muy serio. Un nombre no es un mero identificador, una simple etiqueta arbitraria: no. Un nombre te define. No del todo sino que es más bien como tu troquel, ¿sabeis?, accesorio pero exactamente con tu forma. Y muchas veces un nombre te llena mucho más de lo que inicialmente TÚ puedas llenarlo a él.Y este era el caso de Edgar. Su madre, antigua cinéfila progresista de las de Parka y Cahiers, le había puesto ese nombre pensando en Edgar Neville y esperando que su retoño se contagiara en algo del genio y lograra trepar a la alta burguesía -que ser de izquierdas es una cosa pero ser gilipollas otra muy distinta.
Pero el pequeño Edgar había salido algo diferente a lo que esperaba su mami: delgaducho, de piel cetrina, de pelo lacio, de mal comer, al que nunca elegían para jugar al fútbol en el recreo pero al que los macarras del colegio parecían temer. Amigo de los adjetivos rimbombantes, los adverbios sonoros, el vocabulario caduco y los monólogos sombríos. Amante de cuervos, gatos negros, ventanas altas, juegos de sombras y suspiros largos. Que había logrado tener una relación tormentosa a los doce años de edad, se había preguntado sobre el trágico horizonte que nos espera al final de nuestro día durante su primera excursión al Zoo de Madrid y que se había dejado perilla afilada en cuando le había comenzado a cambiar la voz. Y todo esto, por supuesto, muchos años antes de que su profesora de Inglés de BUP le hubiera regalado El Cuervo de su tocayo Poe.
El otro día Edgar se preguntaba -a eso de la cuarta Mahou- cómo habría sido su vida si su madre hubiera sido florista y le hubiera llamado Jacinto...
Iván Ferreiro - Piensa en frío
23 mayo 2007
Y si...
¿Y si todo fuera distinto?
¿Y si aquello fuera esto...?
¿Y si...?
Blur - Sing
25 abril 2007
Esperma
Quizás pensais que el que miente soy yo y no la historia. No puedo mentir, pues si mintiese... ¿qué conseguiría? Malgastar los escasos centímetros cúbicos de tinta que deben quedarle a este bolígrafo que unas manos en una cadena de montaje ensamblaron con desgana y a cambio de un sueldo ridículo sin saber que iba a acabar convertido en el instrumento del disfrute de un infeliz calvo y medio tonto. O quizás lo que en estos momentos os preguntéis es que de qué demonios estoy hablando y por qué estais gastando vuestro tiempo y por ende vuestro dinero en leer los desvaríos de un pobre infeliz que ni siquiera es capaz de crear un torrente de consciencia mínimamente vendible e interesante. Debeis disculparme, pues mis ojos están en estos momentos más dilatados de lo normal y mi presión sanguínea es tan elevada que puedo escuchar perfectamente el retumbar de la sangre resonar contra mis tímpanos.
Soy un simple drogadicto.
Lo único que me hace mínimamente interesante es que la droga que me agarra en estos momentos de los pelos de la nuca y me paraliza los párpados para evitar que me duerma no es una cocaína ni un caballo cualquiera. La droga que en estos momentos roe mi sistema nervioso y hace el amor con mi cerebro es la que acabó con nuestra civilización occidental y nos dejó en la situación en la que estamos actualmente, o quizás debería decir que lo hará, o que quizás lo haga. En cualquier caso yo fui y seré su pionero, el que se dio su primer y su último pico, el que sintió el poder de una explosión nuclear entre sus labios y creyó en el potencial escondido tras su simple y estúpido bisilábico nombre, aquel que no me atrevo ya a pronunciar por miedo a que el síndrome de abstinencia vuelva a sacudirme una patada en los testículos.
Sé que no podeis verme pero intentad imaginarme sentado sobre las ruinas de mi casa natal, con mi gorro de lana encajado hasta la mandíbula y escribiendo alucinado en mi viejo cuaderno de notas mientras me río pensando en lo aburrido que era todo cuando el mundo estaba sobrio y los copos de nieve no danzaban a mi alrededor. Intentadlo. Y decidme quién demonios soy yo para quejarme.
La historia empieza, como cualquier buen historia debe empezar, en un lunes noche, en la vieja cama de un apartamento aún más viejo, mientras la música del pub del piso de abajo hace vibrar la lámpara de mesa, y escasos segundos tras el orgasmo más intenso de la vida de María Claret.
The Orb - Prime evil23 marzo 2007
Algo nuevo
- Perdona, llevaba los cascos puestos. ¿Qué me decías, Gus?
- No, nada, que muy bonita la blusa...
The Sundays - Here's where the story ends