Una tarde en la que el aire parece miel y en la que incluso parpadear parece más esfuerzo del que merece la pena. Una tarde, incluso, sin tí.
Nine Inch Nails - The greater good
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15 noviembre 2007
05 septiembre 2007
El bofetón de José Luis
- Lo nuestro nunca funcionaría.
José Luis se detiene y me ladra, algo confundido. A nuestro alrededor la noche cae sobre la ciudad mientras los aspersores sisean.
- Acabo de darme cuenta, perrillo.
Guau, me dice él, y creo entrever en su ladrido tanto sorpresa como frustración.
- Entiéndeme. Contigo nunca puedo ser yo. En el momento en que bajo la guardia y me relajo, siempre hay un silencio. Siempre te acabo haciendo daño o acabas dándome la espalda. Y no puedo vivir cada minuto de mi vida midiendo mis pasos y mis palabras. No es sano, José Luis, nada sano.
Me agacho lentamente y acaricio la cabeza del juguetón cachorro, que intenta inútilmente mordisquarme la manga de la chaqueta.
- Pero no te sientas mal, ¿eh? Hay personas a las que he querido profundamente, por las que habría dado la vida, y con las que finalmente tuve que comprender que jamás llegaría a haber una auténtica amistad. Por una sencilla razón: porque me quieren pero no les gusta cómo soy...
Sostengo la respiración. Dudo un segundo. En el bufido del perrillo he creído escuchar la palabra "idiota". Y ahora, al mirarlo fijamente, en su lenguaje corporal puedo leer perfectamente:
- Idiota. Idiota. Idiota.
Este es el rabo balanceándose juguetón de lado a lado.
- No digas eso. No digas eso.
Estos son sus ojillos negros parpadeando confusos.
- Te quiero. Te quiero. Te quiero.
Ese es su rítmico jadear.
No es capaz de decirme:
- Si sigues fabulando tus fabulas se acabaran convirtiendo en realidad, y la realidad es muy distinta de cualquier fábula. Vive el hoy, lucha por el mañana.
Pero queda entredicho y no se lo tengo en cuenta. No deja de ser únicamente un perro, no Tolstoi.
Y así, tras recibir su bofetón y sacudirme la estupidez de encima, tomo la decisión que tantos meses llevaba dejando pasar:
- José Luis, ¿quieres venirte a mi casa?
Surfjan Stevens - Chicago
José Luis se detiene y me ladra, algo confundido. A nuestro alrededor la noche cae sobre la ciudad mientras los aspersores sisean.
- Acabo de darme cuenta, perrillo.
Guau, me dice él, y creo entrever en su ladrido tanto sorpresa como frustración.
- Entiéndeme. Contigo nunca puedo ser yo. En el momento en que bajo la guardia y me relajo, siempre hay un silencio. Siempre te acabo haciendo daño o acabas dándome la espalda. Y no puedo vivir cada minuto de mi vida midiendo mis pasos y mis palabras. No es sano, José Luis, nada sano.
Me agacho lentamente y acaricio la cabeza del juguetón cachorro, que intenta inútilmente mordisquarme la manga de la chaqueta.
- Pero no te sientas mal, ¿eh? Hay personas a las que he querido profundamente, por las que habría dado la vida, y con las que finalmente tuve que comprender que jamás llegaría a haber una auténtica amistad. Por una sencilla razón: porque me quieren pero no les gusta cómo soy...
Sostengo la respiración. Dudo un segundo. En el bufido del perrillo he creído escuchar la palabra "idiota". Y ahora, al mirarlo fijamente, en su lenguaje corporal puedo leer perfectamente:
- Idiota. Idiota. Idiota.
Este es el rabo balanceándose juguetón de lado a lado.
- No digas eso. No digas eso.
Estos son sus ojillos negros parpadeando confusos.
- Te quiero. Te quiero. Te quiero.
Ese es su rítmico jadear.
No es capaz de decirme:
- Si sigues fabulando tus fabulas se acabaran convirtiendo en realidad, y la realidad es muy distinta de cualquier fábula. Vive el hoy, lucha por el mañana.
Pero queda entredicho y no se lo tengo en cuenta. No deja de ser únicamente un perro, no Tolstoi.
Y así, tras recibir su bofetón y sacudirme la estupidez de encima, tomo la decisión que tantos meses llevaba dejando pasar:
- José Luis, ¿quieres venirte a mi casa?
Surfjan Stevens - Chicago
23 agosto 2007
Cinco centímetros cuadrados
Hay una ciudad del norte, bulliciosa y gris, donde parece que lloviera hasta cuando hace sol. Dentro de ella hay un cinturón industrial salpicado de chimeneas y humos que es como un cáncer, que se extiende de manera irregular y va creciendo por los lugares más inesperados. En este cinturón hay un barrio obrero de casas rojas, calles amplias y habitantes salvajes, y este barrio a su vez tiene una zona oeste prácticamente despoblada que ocupa todo el meandro del río, llena únicamente de descampados y de promesas de exposiciones universales. Una autopista cruza esta zona perpendicularmente atravesando el río y perdiéndose en el desierto, no sin que antes una salida se desgaje del tallo principal y desemboque entre los descampados. Y entre la autopista y la salida, hundido allá donde el progreso humano le ha dejado, un sorprendente triángulo verde y rojo, rebosante de vida. Y de rodillas sobre ese triángulo verde observo la cuneta, donde la hierba se ha abierto paso a través del asfalto y me da los buenos días.
Y allí, junto a esos cinco centímetros cuadrados de hierba, pienso en mí y en mi propio zoom.
Mika - Grace Kelly
Y allí, junto a esos cinco centímetros cuadrados de hierba, pienso en mí y en mi propio zoom.
Mika - Grace Kelly
21 agosto 2007
Noches naranjas
Te hace gracia mi expresión y me preguntas que qué es para mí una noche naranja.
Yo te respondo que muchas cosas.
Sentir tu cuerpo conocido enredado con el mío, nuestras temperaturas igualándose suavemente y nuestras respiraciones acompasándose. Saber cuándo vas a clavar sus dientes en mi cuello y qué figura va a dibujar la punta de tu lengua por mi cara. Saber qué vas a gemir cuando mi mano se meta bajo tu falda y mis delgados dedos comiencen a preguntar direcciones. Verte probar vestidos delante de mí, preguntándome cuál me gusta más sólo para lograr que te diga que me gustas más sin ninguno. Escucharte jugar conmigo y ver tu mirada traviesa clavada en mí y tu boca de niña guardar silencio mientras te abres como una flor. Desabrocharte el sujetador, deshojarte como a una margarita, pétalo a pétalo. Sentirme crecer, sentirme vivir, sentir tu momento de triunfo y sentirlo mío tambien. Jugar con tus pechos, con tus perfectos pechos, sin ninguna prisa, sabiendo cuál es tu punto débil y aprovechándome de ello sin compasión. Morder tus labios, sentir cómo tu lengua comienza guiando a la mía al interior de tu cueva y acaba finalmente rindiéndose tras largos minutos de combate. Ver tu cabello rizado envolviéndome como si fuese una selva y no querer encontrar la salida. Escuchar tu voz susurrándome ritos prohibidos mientras tus manos juguetean con mi barba y dejarme llevar por tus conjuros de encantadora. Buscarte, encontrarte, hablar contigo, pedirte que esta noche me dejes volverme un pedacito de tí. Sentirte temblar, ver tu pálida cara que siempre delata un cierto miedo, escucharte susurrar que no tenga prisa. Ver tus ojos, en todo momento tus ojos, hasta cuando hundo mi boca en tu nuca, hasta cuando echas el cuello hacia atrás e intentas acercar mi cara hasta tu pubis, hasta cuando duermes con tu cara enterrada en mi pecho... tus ojos.
Despertar con su piel de serpiente entre los dedos y con un cubito de hielo en la boca del estómago, y mirarte a tí, a la desconocida que me abraza, con sorpresa.
Buscar de nuevo su cuerpo conocido en los cuerpos de otras personas.
Eso es una noche naranja
Maga - Piedraluna
Yo te respondo que muchas cosas.
Sentir tu cuerpo conocido enredado con el mío, nuestras temperaturas igualándose suavemente y nuestras respiraciones acompasándose. Saber cuándo vas a clavar sus dientes en mi cuello y qué figura va a dibujar la punta de tu lengua por mi cara. Saber qué vas a gemir cuando mi mano se meta bajo tu falda y mis delgados dedos comiencen a preguntar direcciones. Verte probar vestidos delante de mí, preguntándome cuál me gusta más sólo para lograr que te diga que me gustas más sin ninguno. Escucharte jugar conmigo y ver tu mirada traviesa clavada en mí y tu boca de niña guardar silencio mientras te abres como una flor. Desabrocharte el sujetador, deshojarte como a una margarita, pétalo a pétalo. Sentirme crecer, sentirme vivir, sentir tu momento de triunfo y sentirlo mío tambien. Jugar con tus pechos, con tus perfectos pechos, sin ninguna prisa, sabiendo cuál es tu punto débil y aprovechándome de ello sin compasión. Morder tus labios, sentir cómo tu lengua comienza guiando a la mía al interior de tu cueva y acaba finalmente rindiéndose tras largos minutos de combate. Ver tu cabello rizado envolviéndome como si fuese una selva y no querer encontrar la salida. Escuchar tu voz susurrándome ritos prohibidos mientras tus manos juguetean con mi barba y dejarme llevar por tus conjuros de encantadora. Buscarte, encontrarte, hablar contigo, pedirte que esta noche me dejes volverme un pedacito de tí. Sentirte temblar, ver tu pálida cara que siempre delata un cierto miedo, escucharte susurrar que no tenga prisa. Ver tus ojos, en todo momento tus ojos, hasta cuando hundo mi boca en tu nuca, hasta cuando echas el cuello hacia atrás e intentas acercar mi cara hasta tu pubis, hasta cuando duermes con tu cara enterrada en mi pecho... tus ojos.
Despertar con su piel de serpiente entre los dedos y con un cubito de hielo en la boca del estómago, y mirarte a tí, a la desconocida que me abraza, con sorpresa.
Buscar de nuevo su cuerpo conocido en los cuerpos de otras personas.
Eso es una noche naranja
Maga - Piedraluna
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ficción,
reposiciones,
sexo
03 abril 2007
Días marrones
Días en los que no veo ni hombres ni mujeres sino cruces de madera con clavos oxidados asomando por doquier, suspendidas en el aire por enredaderas de cuerda, amasijos de tela, redes de goma y marañas de cabello, que dan saltitos movidos ora por viento ora por cable ora adelante ora atrás, y que te robarán el alma si dejas que su flash te acierte en la cara.
Atari Teenage Riot - Revolution action
Atari Teenage Riot - Revolution action
24 octubre 2006
[DdN] Cachemira
El humo se agolpa en el techo de la cabina y baila lentamente en círculos excéntricos, tiñendo de blanco el marrón descolorido de la cabina. El pinchadiscos pasa el dedo por el dial y se sumerge una vez más en la voz de Robert Plant, mientras este le grita a través del tiempo y el espacio, desde la cabina de grabación de Physical Graffitti y a la vez desde las arenas del Sáhara, desde Marruecos a mediados de los años setenta. La persona que le...
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The Hidden Cameras - She's gone
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The Hidden Cameras - She's gone
28 febrero 2006
[DdN] Azul claro
José Luis camina a mi lado.
Me mira, me escucha, da vueltas a mi alrededor. Salta de vez en cuando, como si intentara atrapar mis palabras al vuelo. Le intento explicar qué es una noche azul claro pero creo que no lo está entendiendo. No llega a comprender qué supone tumbarse junto a tí, apagar el sol con nuestros índices y dedicarnos a fumarnos juntos los minutos de la noche que empieza. Le cuento que una noche azul claro es aquella en la que te sientes líquido, aquella en la que fluyes junto a alguien, en la que todo encaja, en la que a cada acción le corresponde una reacción de manera más que instintiva, en la que...
...continúa aquí...
The Beatles - Blackbird
Me mira, me escucha, da vueltas a mi alrededor. Salta de vez en cuando, como si intentara atrapar mis palabras al vuelo. Le intento explicar qué es una noche azul claro pero creo que no lo está entendiendo. No llega a comprender qué supone tumbarse junto a tí, apagar el sol con nuestros índices y dedicarnos a fumarnos juntos los minutos de la noche que empieza. Le cuento que una noche azul claro es aquella en la que te sientes líquido, aquella en la que fluyes junto a alguien, en la que todo encaja, en la que a cada acción le corresponde una reacción de manera más que instintiva, en la que...
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The Beatles - Blackbird
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